jueves, noviembre 18, 2010

¿Y a quién voto?

Será que me hago viejo y desencantado, o será que los políticos que tenemos cada vez son peores... pero la verdad es que me planteo a quién voy a votar en las próximas elecciones... y no veo nada que me convenza.


¿Voto al PSOE, para que siga en el poder? Vamos a ver... Improvisa día tras días, funcionando a bandazos que impiden que haya una política coherente en uno u otro sentido. Eso repercute en la economía, que no sabe a qué atenerse y en los ciudadanos, a los que marean continuamente. Y encima pretenden venderlos coherencia.

Realiza una política de derecha dura, acabando con los derechos a costado un siglo y medio de lucha obrera y muchos muertos conseguir. A este paso, en 20 años acabaremos pidiendo trabajo delante de las fábricas cada mañana, para hacer turnos sin descanso de 12 horas (aconsejo en este punto ver la maravillosa película "Metrópolis" de Fritz Lang)... los que seamos afortunados de haber sido contratados ese día, claro.

Las relaciones internacionales de España con ellos cada día son más chiste. Carece de la mínima fuerza diplomática imprescindible... y cada día va a tener menos si se sigue "bajando los pantalones" ante cualquier conflicto que se le presenta... incluso en su área de influencia.

En fin... ¿voto entonces (quién me lo iba a decir hace nada) al PP?

Entonces estaría votando a un partido que sólo entiende la "ley del embudo", donde ellos tienen derecho a hacer exactamente lo mismo que prohíben a los demás, llenos de recalcitrantes sexistas maleducados como el alcalde de Valladolid o los tertulianos de Telemadrid (por Dios, jamás he visto alguien más soez en mi vida) a los que, por supuesto, Espe respalda y apoya. Un partido sustentado por pederastas reconocidos como Sánchez Dragó (de nuevo Espe a tragar con ese señor).

Votaría a un partido de racistas y xenófobos hasta el punto de hacer videojuegos en los que asesinan a extranjeros y "rojos"... y presentarlos como parte de su campaña en las elecciones catalanas. Aún las pocas veces que piden disculpas, el hecho está ahí: que se arrepientan de presentarlo en público no quiere decir que no piensen precisamente eso... Y eso es algo que me da más miedo que un ministro de Exteriores que no se atreve a mirar a los ojos a su interlocutor.

Un partido lleno de corrupción descarada y sin ningún tapujo que, lejos de ser perseguida por los jerifaltes del partido, son apoyados hasta más allá de lo congruente ante la perspectiva de, si no, perder el control de alguna comunidad o ciudad importante. Que tienen a personajes como Carlos Fabra aferrados firmemente al sillón aunque sea tan afortunado que le toque la lotería 4 veces seguidas... Nada de blanqueo de dinero, por supuesto, o toda una trama (Gürtel) creada para financiar ilegalmente al partido y, de paso, sacar tajada.

Sería votar a un partido más desleal con España que ningún otro... Esperanza Aguirre se pasa por la entrepierna toda ley estatal que no le gusta, no la aplica o la pervierte hasta que es algo diferente a lo que el Parlamento de todos los españoles ha aprobado. ¿Qué haría si hiciera algo similar Cataluña o Euskadi?

Y, por último, si les votara les diría que me parece muy bien que, a pesar de todas las burradas, no se arrepienten jamás ni admiten que se han equivocado.

Así que los dos mayoritarios, descartados. ¿A quién votar, entonces? ¿A una IU que practicamente ya no existe, perdida por culpa de una Ley Electoral injusta y por su poca coherencia interna? ¿A la oportunista UPyD de una Rosa Díez que ha salido rebotada del PSOE por no hacerla Secretaria General? ¿A algún partido nacionalista en el que no creo?

¡Qué difícil va a ser decidir mi voto esta vez!

sábado, mayo 15, 2010



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jueves, abril 15, 2010

1934

Una sentencia que nadie debiera olvidar y que tiene ahora mismo una aplicación vital: «Aquellos pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla». Ante todo, hay que decir bien fuerte que es cierto que los familiares de los asesinados y desaparecidos por el régimen franquista tienen todo el derecho del mundo a saber qué sucedió con aquellos, a recuperar sus restos y a darles un merecido descanso. A tal efecto, el gobierno de España ha destinado 4,1 millones de euros en subvencionar diversas organizaciones de izquierdas vinculadas a la recuperación de la «memoria histórica» de los vencidos en la fratricida Guerra Civil.

Sin embargo, también es cierto que la memoria nunca debiera ser una represalia, un ejercicio de odio, una búsqueda de publicidad o un intento de promoción personal. Baltasar Garzón no está siendo juzgado por intentar “investigar los crímenes del franquismo”, ni es el Tribunal Supremo el brazo ejecutor de la falange. Va a ser juzgado por hacer las cosas mal (y recordemos que son tres las causas, no solo una), por arrogarse competencias que (supuestamente, que es lo que se juzga) no le pertenecían. Y como cualquier ciudadano en un estado de derecho se sentará en el banquillo y, según las pruebas presentadas y la jurisprudencia actual, será declarado inocente o culpable. Como cualquier otro ciudadano, ni más ni menos.

Pero entonces llega la izquierda revanchista de este país, instalada en el poder desde que ZP accedió a la presidencia amparándose en un supuesto «talante» que nunca ha sido cierto, y como en 1934, escudándose en la supuesta legitimación de las urnas, empiezan a agitar postulados totalitarios y a resucitar fantasmas pasados que todos creíamos enterrados (que no olvidados). De esta manera, los tribunales solo son legítimos y tienen razón, cuando esa razón se la dan a ellos; pero cuando se les ocurre sentar a “uno de los suyos” en el banquillo entonces es que están politizados y esos mismos jueces ya no son competentes ni democráticos. Curiosa forma de ver la democracia, la verdad.

Y mientras tanto, la intelectualidad agradecida enarbola banderas republicanas (que tan «preconstitucionales» son como las del pajarraco de los falangistas, y por tanto ilegales) y resucita tristemente el espíritu de 1934, sin quemas de iglesias y asesinatos de los contrarios todavía, pero con una interpretación muy particular de la libertad de expresión, la separación de poderes y la independencia de la judicatura, consiguiendo una fractura de las «dos Españas» nunca vista desde los hechos que llevaron al trágico y repudiable alzamiento de 1936 y la posterior y demencial historia que vino a continuación. Creo sinceramente que la situación actual nunca podrá involucionar a los niveles del siglo pasado, pero otra sentencia famosa que me viene a la cabeza es “quien siembra vientos recoge tempestades” y fomentar el odio nunca ha sido una buena idea, salvo que haya alguna intención más oscura detrás. Terrorífico, ¿no?

martes, febrero 02, 2010

"Tropas españolas abaten a tres talibanes emboscados"

Si realmente tuviéramos conciencia de estar en guerra, sería algo así el titular. Y la noticia continuaría:

"Tras ser víctimas de una emboscada, las tropas españolas iniciaron un coordinado contraataque en el que consiguieron abatir al menos a tres de sus agresores. Helicópteros artillados aliados causaron cinco muertos más al enemigo. Nuestros militares sólo sufrieron una baja, que murió por la explosión del IED con el que se inició la celada".

Pero no... En lugar de eso resulta que todo se centra en que un militar ha muerto, y lo triste que está su familia y sus amigos...

Señores... que la guerra es eso. Y en Afganistán estamos en guerra. En una guerra para defendernos de cosas como el 11M. Por lo que veo, la cantidad de bajas que sufrimos es ínfima comparada (por ejemplo) con trabajar en la construcción...

Pero supongo que de gestas militares no salen buenos titulares. Practicamente nadie ha oído hablar de la Batalla de Nayaf, en la que nuestro Ejército en Iraq (una guerra diferente en la que nunca tendríamos que haber estado) se batió el cobre contra cientos (dicen que miles) de enemigos sin sufrir bajas después de una cobarde encerrona creada por los estadounidenses...

En fin. País...